Blog de RJ Ramírez

APOLO ALPHA

    Únicamente entre las doce y las siguientes cinco horas, los empleados del "Apolo Alpha", trabajaban en la creación del diario impreso, que debía de comunicar todo lo que sucedía en un pequeño pueblo en cuanto se hicieran visibles los rayos del sol.

    Un día frío del mes de marzo... ocurrió un gravísimo problema después de la fabricación del periódico, ya terminado, con todas sus ilustraciones, párrafos interlineados, letras capitales. Bernardo, ayudante de rotativas, derramó accidentalmente una lata de tinta sobre más de la mitad de todos los ejemplares; faltaban escasos minutos para que amaneciera y no sabía qué podría hacer. El papel de los periódicos quedó completamente oscuro, nada podía leerse.

 - Estaré muerto en cuanto se enteren. De seguro me correrán, y con lo difícil que me costó encontrar empleo, ¡vaya desastre! Dijo nervioso, temblando a la vez. 

    Torpemente intentó remediar la situación, separando los periódicos limpios de los sucios, pero lo único que consiguió fue estropear unos cuantos más, y la tinta que yacía sobre el piso se extendió más allá. Su desesperación le impidió pensar en otra solución y no le quedó de otra que lanzar palabras al aire, esperando ser escuchado, ser salvado. En medio de lágrimas que brotaban de sus párpados cerrados, Bernardo dijo:

    -Como desearía que alguien me ayude y arregle este terrible accidente. Daría lo que fuera, lo que sea, no me importa.

    Por un momento sólo se escuchó su llanto colérico, sus suspiros llenos de resignación... poco a poco abrió sus ojos en medio de una visión borrosa temporal, que le impidió observar bien, así que talló sus ojos con sus manos, creyó ver todos los diarios en orden, volvió a tallarse para cerciorarse, y en efecto se hallaban completos, libres de cualquier mancha; sintió su corazón acelerarse más y más rápido de pura emoción.  No entendía cómo era posible, no le importaba. Tomó el periódico y se dispuso a leerlo. Atónito, su cuerpo quedó frío, tenía preguntas y quiso respuestas. Vio una foto de él en primera plana, acompañada de un texto que decía:

"Editorial Apolo Alpha, lamenta la muerte del sr. Bernardo García".


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